30. Mitsein: Ser con Otros


Señoras y señores, ya vamos llegando a Pénjamo y se acerca el final de este Tao Occidental en el que he venido machacando la importancia de desarrollar el espacio y tiempo para pensar, así como las virtudes del pensamiento ontológico: generosidad, paciencia y humildad.

¿Y que por qué se acaba este Tao de Occidente? Pues muy sencillo: porque es hora de revelar el misterio y desenlace que responde a la pregunta que se han venido haciendo a lo largo de estos meses: ¿Por qué es tan urgente que hoy en día desarrollemos el pensamiento ontológico y qué beneficios nos supone?

Para responder esa pregunta quizá nadie mejor que Gandalf -y no por cierto mi adorado perro maltés (aunque por algo se llama así)- sino el personaje del “Señor de los Anillos” de J.R.R. Tolkien que ilustra perfectamente lo que Heidegger tiene en mente cuando escribe “debemos aprender a habitar la tierra”.

Hacia el final del libro V Gandalf se encara a Denethor, Senescal de la ciudad de Gondor para recordarle su función. Y es que, al parecer, Denethor sufre de la misma amnesia que aqueja al hombre moderno: se ha olvidado que no es dueño, sino senescal -custodio y servidor- del reino.

Enfurecido por la actitud destructiva y cínica de Denethor, Gandalf declara: “El gobierno de ningún reino es mío…. pero todas las cosas de valor que hoy peligran en el mundo son mi responsabilidad. Y por mi parte, no fracasaré del todo en mi trabajo … si algo sobrevive esta noche que aún pueda crecer en belleza, florecer y dar frutos en los tiempos por venir. Pues también yo soy un senescal. ¿Acaso no lo sabías?”

En esta escena (inexplicablemente omitida en la película) Tolkien ilustra la actitud que Heidegger llama Mitsein, aprender a ser con otros.

Para empezar, Gandalf declara su total carencia de poder: no es un político al que le paguen por hacerse cargo de las “cosas públicas”, ni el responsable directo de cuidar “las cosas de valor que hoy peligran en el mundo”.

NO es su chamba.

Pero SI es su responsabilidad.

Y esta responsabilidad no está fincada en una descripción de puestos sino en la solidaridad: en el simple hecho de que lo que peligra es “valioso” y que Gandalf es un ser humano.

Pese a que se nos haya olvidado en el mundo moderno, existe una relación directa entre el ser humano y el cuidado de las cosas. Somos – dice Heidegger- pastores del Ser, no sus dueños. E incluso nuestros filósofo de Messkirch llega a decir que sólo logra ser plenamente humano quien sabe apreciar, respetar y cuidar la esencia de las cosas.

O sea, somos humanos en la medida en que asumimos la actitud de Gandalf y asumimos la muy humana responsabilidad de cuidar de los seres que nos rodean (sean humanos, animales, insectos o plantas) aunque NO sea nuestra chamba.

Y es que habitar -dice Heidegger- es apreciar y cuidar. Y ambas son formas de amar. “Quien no conoce nada -escribió alguna vez Paracelso- no ama nada. Quien nada ama, nada vale. Comprender es observar y amar. Cuando más grande es el conocimiento, más grande ha sido el amor”.

Heidegger llama a este saber amar la existencia “nuestro poder salvador”: el haber comprendido que por el simple hecho de ser humanos somos responsables de la protección y cuidado de todo lo frágil y vulnerable; de todo lo que ha sido aplastado, amenazado y destruido por nuestro actual estilo de vida.

Al aprender a habitar la Tierra, dice Heidegger, nos jugamos la posibilidad de salvar el mundo de la devastación ecológica que hemos causado y, en el proceso, nos salvamos personalmente de la neurosis que aqueja al mundo moderno y que, según Freud, no es otra cosa que “haber perdido la capacidad de amar”.

Recordar el Misterio de las cosas y elegir –contra la corriente del mundo moderno- una vida dedicada a hacer hospitalario el mundo para  los hombres y los seres vivos no humanos; darse tiempo de mirar lo que nadie más ve, escuchar lo que ya nadie escucha, tener tiempo para lo que se ha vuelto irrelevante y custodiar el sentido sagrado de todo cuanto existe, es para Heidegger, haber elegido la vida auténtica.

Y ese es el fin de este Tao Occidental: Convertirnos en senescales y saber habitar la Tierra. Aprender a vivir con nosotros mismos para saber respetar, amar y cuidar a los otros. O, en las inspiradísimas palabras que Tolkien poner en boca de Gandalf: asegurarnos que en nuestro rinconcito del mundo todo lo valioso pueda “crecer en belleza, florecer y dar frutos en los tiempos por venir”.

¡Feliz Día de la Tierra!

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About Claudia Ruiz Arriola

Fiel al principio heracliteano de "la única constante de la existencia es el cambio", a la fecha lleva tres reencarnaciones en esta vida: En la primera estudió Administración y Mercadotecnia para dizque ganarse la vida de manera creativa, pero un año antes de terminar su carrera se topó con Sócrates (el de la Apología de Platón) y se convirtió a la socrática religión de ironía y dudas que aún profesa hoy en día. En la segunda reencarnación decidió doctorarse en filosofía, estudiando bajo la batuta de Aristóteles (el discípulo de Platón NO el político priísta) e hizo una serie de pininos laborales intentando aplicar las ideas socrático-aristótelicas a la "vida real" (whatever that means) con incursiones de moderado éxito en la academia, la industria y los medios de comunicación. A mediados del 2008 se enamoró perdidamente de Heidegger (al purito estilo de Hannah Arendt) y comenzó la ardua labor de aprender a pensar "de a deveras" (cuestión en la que confiesa apenas va en Kinder). Fan de las Chivas Rayadas del Guadalajara, del Barsa de Guardiola y del Manchester del "Chicharito" considera -con Camus- que el futból es una gran metáfora de la vida. Practica el tenis y posee un envidiable revés con slice que usa para subir a la red a la Edberg. Siempre fiel a las enseñanzas de Aristóteles considera que "viajar ilustra" y pone pies en polvorosa siempre que encuentra donde dejar a Gandalf, su adorado maltés de 6 años. Con Hegel considera que una buena cerveza es básica para vivir bien y pensar mejor. Entre sus ídolos más lóngevos -además de los arriba mencionados- están Václav Havel, Hermann Hesse y Steve Jobs. Su aspiración máxima es llegar a ser la "Lady GaGa" del pensamiento Y aunque algunas de sus obras le han ganado y ganarán el adjetivo de "loca" entre los pedantes y psicoanalistas de bolsillo que abundan en la vida, la realidad es que como la GaGa, todo lo que hace tiene el triple objetivo de enseñar algo (de preferencia no epidérmico), entretener y por encima de todo, dar a su público qué pensar (o al menos, poner cara de what?!)

12 comentarios to “30. Mitsein: Ser con Otros”

  1. querida maestra,
    Tú puedes estar satisfecha , pues tu tarea como senescal la estás cumpliendo. Al menos en mí has sembrado la semilla. Será mi tarea que crezca en belleza, florezca y dé frutos.
    Muchas gracias por todo lo que has sembrado. Yo ya lo estoy comenzando a cosechar.
    Tere

  2. Hasta hoy 22 de abril en el día de la tierra leí tu acertada (como siempre) reflexión y recordé un discurso de un indio piel roja al hombre blanco: nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del jaguar. Cómo entonces,queremos comprarlos (…) el murmullo de los ríos es la voz de mis antepasados y la savia de los árboles lleva consigo nuestra historia. El hombre no tejió la vida, es uno de sus hilos.

  3. Querida Claudia, como siempre extraordinaria. Si si, ok, Heidegger, ABER tú también. No cabe duda que si así viviéramos, qué felices seríamos tod@s, humanos y no. Es un reto, aún para aquellos que estamos absolutamente de acuerdo con ello y que sabemos que las consecuencias de no hacerlo y vivirlo así, son desastrosas. Gracias por recordarlo, enseñarlo, compartirlo y reflexionarlo con nosotros. Gran abraxo.

  4. Sister Moon, me encanto!! from the Tao of Mom ” the greatest teacher is your heart”. <3 U

  5. Fausto Murillo abril 21, 2012 at 1:32 AM

    Admirada Claudia, tras la lectura de estos texto y de otros firmados por ti, se me ocurre pensar que vivir de esta manera autentica puede ser el disfrutar casi con éxtasis de lo verde que está el campo ahora mismo en primavera y no querer llevarte a casa una flor que luego se morirá en un florero a los dos días. O mejor aun, el disfrutar de tantas y tantas mujeres bellas como hay, sin ese acuciante deseo machista de ligarte a todas y de ser el que mas chicas tiene en su “gallinero”; si no mas bien ver, disfrutar y respetar al otro ser humano que tienes en frente. ¿que opinas?. De verdad te felicito por tu maravilloso trabajo.

    • Fausto, le diste al clavo! Es cuestión de aprender a admirar y apreciar sin que el ego tenga que poseer o añadir a alguna colección (apreciar un tigre sin hacerlo tapete, una flor sin cortarla, una mujer -dices tu- sin ligarla… etc). Saber gozar simplemente por haber coincidido, por saber que en la existencia hay muchas cosas maravillosas y que no necesitan ser mías para gozarlas. Un abraxo!

  6. virginia solana fernandez abril 20, 2012 at 2:06 PM

    Pues cerramos con broche de oro el tao de la mente occidental!!!! sólo faltaría conseguir el correo del Rey Juan Carlos, no crees que le sería de utilidad? aprender a cuidar a los seres que nos rodean?

  7. Patricia de la Maza abril 20, 2012 at 12:51 PM

    Claudia, eres sencillamente genial. Saludos!

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