“Primicias” en Power Point


Amicus Platonis magis amica veritas. Soy amigo de Platón pero soy más amigo de la verdad. Así comentan las malas lenguas que dijo Aristóteles cuando tuvo que criticar la Teoría de las Ideas de su amigo y mentor. Algo similar podría decir yo aquí para evitar malentendidos: Non amicus Peña Nietus magis amica veritas. No soy amiga de Peña Nieto pero si de la verdad. Y lo digo porque amén de que por el Bombón Mexiquense yo no votaría ni para la realización de un comercial de fijador capilar (goma, pues’n) me encuentro en la penosa necesidad de salir en su defensa (No se espanten que ya pasó Halloween y si tienen paciencia verán que ‘su’ defensa es más bien en nuestra defensa).

Ocurre que desde hace un par de meses anda circulando por Internet una presentación de Power Point con una de las dizque casitas de Peña Nieto con unos interiores Versallescos dignos de rey. A la presentación de marras la acompañan todo tipo de encabezados incendiarios del tipo: POR ESTOS POLÍTICOS VAMOS A VOTAR???!!! o Imagínenselo en los Pinos!!!! O ¿¿¿!!!Adivinen de quién es??!!! (A falta de léxico, quienes elaboran estos correos suelen inclinarse por títulos amarillistas repletos de exclamaciones para disfrazar la carencia de datos duros que ofrecen).

La presentación, donde se nos da un tour por el supuesto palacete de Peña Nieto, es anónimo como todas las seudo primicias que circulan en la red, no cita fuente alguna, no da dirección para corroborar si la mansión realmente existe, ni nos dice quien gozó de tan absoluta libertad para entrar a fotografiar una casa cuya existencia es, según esto, ultra secreta. Tampoco nos dice qué acciones legales está tomando el descubridor del secreto para llevar al dueño de la mansión a dar cuentas de ella o porqué las estancias de la casa lucen asépticas de cualquier presencia humana (¡parecen museo!). Lo que es más: la casita que hoy se le atribuye a Peña Nieto –con todo y candiles de cristal de Bohemia y exquisito mobiliario florentino- ya había circulado antes por la red diciendo que era propiedad de AMLO y/o del líder de la iglesia brasileira “Pare de Sufrir” (o sea, la propiedad cambia de dueños de acuerdo a las preferencias ideológicas o religiosas de sus difusores).

Todo esto lleva a sospechar que la mansión que tanto ciber-revuelo ha causado solo existe en la versión “copy/paste” que circula en la red, que las fotos fueron bajadas de diversos palacetes europeos y que el anónimo autor (o autores) es alguien que sabe lo sencillo que es manipular a la gente por medio del correo electrónico. Y es que por su mismo diseño, el potencial de engaño del ‘email’ es enorme pues quien nos ‘forwardea’ un correo suele ser uno de nuestros contactos, familiares, cuates o amigos, gente de todas nuestras confianzas. De ahí que a la información recibida por esta vía no acostumbremos a ponerle muchos filtros críticos y pase a gozar de nuestra credibilidad, con lo que la autoría (e intención) original de quien elaboró la presentación queda obscurecida.

De ahí que quienes quieren circular información sin sustento suelan presentar sus ‘primicias’ anónimas por Internet, pues saben que si embaucan a uno ya embaucaron a millones y redactan sus títulos (uso de mayúsculas y proliferación de exclamaciones) de tal modo que, aunada a la elocuencia de las imágenes, produzcan indignación inmediata. Y la idea es que, calientitos de rabia, reenviemos el correo lo más pronto posible a todos nuestros contactos creyendo que al circular esta información le hacemos un gran favor a la Patria.

Craso error. A la Patria por supuesto que la beneficia que políticos corruptos no lleguen al poder y rindan cuentas, pero no la beneficia en absoluto que los ciudadanos seamos tan viscerales y acríticos que nos convirtamos en fáciles presas de tan burdas manipulaciones. A la Patria la beneficia sin duda que haya personas vigilantes que sustenten con hechos y datos sus acusaciones contra los políticos corruptos, pero en nada la beneficia al País que los ciudadanos aplaudamos y seamos cómplices de esparcir rumores sin fundamento ni autor.

La razón de ello es muy simple: para nadie es un secreto que Obama llegó a la Presidencia gracias a una agresiva campaña de Internet. Y los asesores políticos de estas y otras latitudes ya tomaron nota de sus ventajas. En nuestro País, donde las campañas son más negativas que propositivas, el Internet se perfila ya como un medio excepcional para golpear a los rivales políticos de manera artera y cobarde (o sea, anónima). Y no que las tranzas de ellos no merezcan ser ventaneadas cuando son reales, pero los ciudadanos también merecemos tomar nuestras decisiones sobre algo más sustancial que chismes y rumores. Es nuestro deber mantener la red como una fuente de información confiable porque a la larga, ya lo dijo Alexis de Tocqueville: la única manera de tomar buenas decisiones en una democracia es no concederle a nadie (y menos a una fuente anónima) el poder de manipularnos. Pienso, luego no reenvío.

Publicado originalmente en el Diario Mural del Grupo Reforma.

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