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23. Recalentando Motores


Hoy es Viernes y aquí en el Zoo nos propusimos dedicar este día a explorar el Tao de la Mente Occidental. Nada más que a principios de Diciembre llegó Herr Alzheimer a pasar la Navidad y se nos olvidó que debíamos actualizar el blog. Ja! No se crean: el largo silencio fue parte de una sofisticada estrategia pedagógica para que pudieran absorber toda la sabiduría que he estado derrochando en esta serie…🙂

Pero como supongo que lo único que absorbieron en estas fechas fue ponche navideño, hay les va una pequeña síntesis por si a ustedes también Mr. Alzheimer les quemó el disco duro a fines de año.

1. En esta serie estamos por explorar otros caminos a la felicidad, plenitud existencial y paz mental que los ofrecidos por las religiones tradicionales y/o las filosofías orientales. Nuestra tesis de fondo es que pensar puede hacernos más inteligentes, más creativos y más humanos, lo que sin duda redundará en una mejora de ánimo, de satisfacción y de armonía con nosotros mismos, con los demás y con los otros seres que habitan este Planeta (y en un descuido -si Maussán y los Mayas tienen razón- los de otras galaxias).

2. Adicionalmente partimos del supuesto que el buen Aristóteles descubrió estudiando las patitas y antenitas de los moluscos de la isla de Lesbos, de que “la Naturaleza no hace nada sin un propósito”, es decir, que si la Naturaleza (Dios, Tao o lo que sea) le da a una especie ciertas características, es para su bien.

A nosotros nos dio cerebro, y puesto que no somos la excepción a la regla darwiniana, ese órgano neuronal debe  ser para nuestro bien.

3. De ahí pasamos a deconstruir ciertas ideas tradicionales sobre lo que es y no el pensamiento. Hablamos del mito oriental que hace del cerebro un mono enjaulado que va de aquí para allá sin tregua, oficio ni beneficio; del mito medieval que confunde el pensamiento con la lógica; y, del mito moderno que hace del ejercicio de la neurona una profesión fría para unos pocos privilegiados.

4. Nuestra cuarta tarea fue desmenuzar las funciones del cerebro y agruparlas en cuatro: las del cerebro de reptil (aka el Enano) que está ahí para protegernos del riesgo (y muchas veces del crecimiento personal); las del pensamiento crítico que se encarga de analizar propuestas para que no nos vean la cara (especialmente en año electoral); las del pensamiento creativo que ve posibilidades y combinaciones que ensanchan nuestros horizontes intelectuales y humanos; y, las del pensamiento ontológico que nos debe llevar a acumular un poco de sabiduría.

5. Ya con los ingredientes en mano, nos dispusimos a preparar el terreno (o precalentar el horno) diciendo que pensar no es otra cosa que tomar control del contenido de nuestra mente (algo así como inscribirse en el Netflix para decidir qué y cuando quiero ver una película o serie en vez de estar a merced de cuando la quieran pasar las televisoras. Si no captaron nada de eso, don’t worry, pronto recibirán un post sobre el particular). Y a ese tomar el volante de nuestro flujo mental le pusimos algunos requisitos: admitir que no sabemos pensar, darnos tiempo y cultivar el silencio para propiciar el momento mágico en que nuestro cerebro comienza a producir sus propios contenidos, apagar el cel, la TV, decir no a algunos compromisos sociales y aprender a poner atención a lo que nos rodea (estoy segura que estas cosas las practicaron intensivamente durante la época navideña).

6. Finalmente (y en eso íbamos cuando apareció Herr Alzheimer) comenzamos a explorar el Pensamiento Ontológico -ese que nos va a hacer más sabios o, lo que es lo mismo, más humanos- diciendo que inicia en el Seinlassen (dejar ser o respetar al otro) que nos lleva a caer en la cuenta de que pensar es agradecer  (si las cosas no fueran como son, las posibilidades de tu existencia serían ínfimas) y acabamos diciendo que “vivir en la verdad” nada tiene que ver con aceptar ciertos dogmas o comprar una membresía en alguno de los muchos “Clubs de la Verdad” que existen en el Mundo, sino que implica cultivar una disposición de ánimo que es ” más una práctica que un credo, más un respeto por el mundo que una imposición de nuestras creencias sobre el mundo. Más una disposición a cambiarnos a nosotros mismos que una urgencia por cambiar nuestro entorno.”

Y ahí nos quedamos con la promesa incumplida de que la siguiente semana (o sea el 9 de Diciembre) veíamos “Como se come o con qué vinito combina este pensar”. Así que ora si, si Herr Alzheimer y los Reyes Magos no disponen otra cosa, ahí estaremos la semana que entra.

10 comentarios en “23. Recalentando Motores

  1. Claudia: Antes que nada Mil Gracias por volver. Haces de mi semana algo maravilloso, con todas tus enseñanzas y ese GENIAL sentido del humor que te caracteriza!!! Te deseo lo mejor para este 2012 y estoy ansiosa por comenzar el curso el martes. Un beso y un abrazo muuuuuy grandes y…. que nos dures mucho!

  2. Súper Claudia, después de leer este excelente y preciso resumen que haces sobre el tema que me tiene -y supongo que a varios más- “picadísimo”, el Sr. Alzheimer se ha de haber tenido que batir en retirada. Ya tengo muchas ganas de retomar la intención de disponer mi ánimo más para el saber que para el beber propiciado por las fiestas navideñas (y por supuesto ayudado por los genes que de algún modo me llegaron de los señores Cuervo, Don Julio y algo de las familias Johnny Walker y Courvoisier).

    Seguiré atento a tus fabulosas enseñanzas…Gracias por seguir compatiéndolas…

    1. Pos andamos igual mi querido David: a mi también la maratón de festividades se me hizo eterna! Pero ya pondremos a Mr. ALzhi en su lugar y veremos a donde nos lleva este 2012 de la manita sudada de Heidegger, Nietzsche y el que se deje. Abraxo y GRAN 2012!!

  3. En palabras de Jetsunma Tenzin Palmo: “El reto es hacer que toda tu vida refleje el camino espiritual que has escogido”

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