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28. Aprender a ser


En nuestra última conversación heideggariana hablamos de las tres virtudes del Pensamiento Ontológico: Humildad, Paciencia y Generosidad. Tres actitudes que difícilmente asociamos a la tarea de pensar. Y es que al menos desde Sir Panchito Tocinos (Francis Bacon), pensar se ha convertido en “poner a la Naturaleza en un potro de torturas y obligarla a confesar sus secretos”.

Pero esta actitud inquisitiva, que sin duda sirve para hacer progreso científico, es según nuestro buen Marty (Heidegger), lo más contrario que hay al pensamiento ontológico. Amén de ser la causa última de la devastación humana y ecológica del Planeta Tierra (y, mucho ojo amiguitos que cuando un filósofo como Marty usa la palabra “devastación” no lo hace simplemente por parecer elegante sino porque hay una diferencia crucial entre “destrucción”, “desastre” y “devastación”: ahí donde destrucción y desastre implican arruinar algo de tal modo que aún tienen remedio, devastación es la destrucción irreparable de las condiciones mismas que hacen posible la vida).

Así que llegados a este punto vale la pena preguntarnos  ¿qué obtiene una persona que ha desarrollado la paciencia, la humildad y la generosidad para pensar ontológicamente? O, lo que es lo mismo, ¿en qué se diferencia existencialmente quien tiene una mirada auténtica de aquel Rey Midas sólo veía en función de los deseos y necesidades de su ego? ¿Y por qué es esto tan importante hoy en día?

Tres, dice Heidegger, son  los beneficios de aprender a pensar ontológicamente: encontrarnos a nosotros mismos (¿on toy?), aprender a propiciar la verdad (¿on tá?) y aprender a ser con otros. Y aunque más adelante hablaremos largo y tendido de cada uno de estos beneficios, hay les va un pequeño adelanto de lo que está por venir (pa’ que se les caiga la baba):

1. BEFINDLICHKEIT (encuentro con uno mismo):  Uno de los más graves problemas del ser humano moderno –dijimos aquí– es tener mirada de Rey Midas. Todo vemos pero nada retenemos, nada disfrutamos, nada nos llena. Eso, dice Heidegger se debe a que hemos olvidado el asombro ante la existencia y por eso vamos por el mundo con alma de coladera: nos llenamos de experiencias, cosas, espectáculos, conocimientos pero todo se nos cuela, se nos escapa dejándonos vacíos.

Para Heidegger este sentimiento de vacío no es casual: entre el ‘olvido del Ser’ y la sociedad consumista hay una relación de causa-efecto: “Recurrir insistentemente a las cosas que tenemos a mano y existencialmente volverle la espalda al misterio son uno y lo mismo. Errar (en el doble sentido de equivocarse y vagar) es la huida del hombre del misterio hacia lo que el mundo pone a su disposición, huida que va de una cosa a otra, sin jamás reparar en su misterio”.

Entonces, si queremos vivir más plenamente en el aquí y ahora tenemos que propiciar ese encuentro con nuestra verdadera naturaleza.

2. DA-SEIN (Ser-ahí): El desasosiego existencial que sentimos los humanos del Siglo 20 y posteriores es porque nos hemos desentendido de nuestra verdadera naturaleza. Somos animales racionales pero eso no implica ser racionalistas. Nuestra verdadera naturaleza es ser “Da-Sein”: nuestro cerebro, espíritu o mente no es para Heidegger un órgano o una función.
Es un lugar, un espacio. Y como todo espacio puede ser hostil, indiferente u hospitalario.
Un espacio hostil tortura y manipula la esencia de las cosas y personas para hacerlas “regurgitar sus secretos” a la Panchito Tocinos (pensamiento crítico o científico) o para moldearlas a su “imagen y semejanza” (pensamiento creativo).
Un espacio indiferente se desentiende de la grandeza de lo que le rodea y simplemente ve el mundo como un gigantesco Kleenex: un recurso desechable para usar y tirar (pensamiento egoísta y utilitario).
Un espacio hospitalario otorga a las cosas y personas la libertad de mostrarse como son. No las apura, no las cuestiona, no las manipula y, precisamente por ello, capta su verdadero ser. Se regocija con su existencia.
En este espacio hospitalario, dice Heidegger, surge el respeto hacia el mundo, hacia el ser humano, hacia el otro pues respetar no es sino proteger la fragilidad y vulnerabilidad esencial de lo que el otro libremente me ha revelado. O, como dice Max Scheler: “el respeto es la intuición del misterio de las cosas”. Quien intuye el misterio en la presencia de un árbol, animal, insecto o del ‘otro’ no puede ya destruirlo o ignorarlo, pues reconoce el derecho del otro a ser, lo aprecia y agradece la riqueza existencial que ese otro aporta al mundo.
3. MITSEIN (ser-con-otros): Respetar al otro en este sentido profundo, intuir el misterio de las cosas transforma nuestra relación con ellas. Apreciar la riqueza de los demás nos permite ser-con-otros (Mitsein), nos permite aprender a habitar la Tierra sin sentirnos sus amos. Porque, escribe Heidegger: “los seres humanos no somos los amos del Ser. Somos los pastores del Ser”.
Dicho en términos más sencishitos: El Mundo y los demás no están aquí para que nosotros le saquemos jugo, más bien nosotros estamos aquí para cuidar al Mundo y a los demás. Esa es nuestra verdadera Naturaleza, nuestra misión existencial y  el camino a nuestra plenitud humana porque, en último término, aprender a pensar ontológicamente no es otra cosa que aprender a ser. Y  regocijarnos en el proceso.
Lo demás es lo de menos. ¿Así, o más fácil?

15 comentarios en “28. Aprender a ser

  1. Ahora si que me arrepiento no haber tomado la clase de Filosofia!! A ver si entendi: Generosidad, Paciencia, Humildad….the building blocks del pensamiento ontologico verdad? Entonces, al aprender a pensar ONTOLOGICAMENTE tendremos 3 beneficios: ENCUENTRO CON NUESTRA NATURALEZA, OSEA UN ENCUENTRO CON NUESTRO CEREBRO-MENTE que puede ser hostil, indiferente u HOSPITALARIO. Entonces el encontrar ese ESPACIO HOSPITALARIO es donde podemos respetar el SER DEL OTRO, APRENDER LA RIQUEZA DE LOS OTROS Y NO SENTIRNOS LOS AMOS DEL UNIVERSO!

    Lo he leido varias veces….y esto es lo que entendi….a ver si voy por el camino correcto de entdender pq ya poner en practica esta mas dificilito!!!

  2. como he leído todos los comentarios que te escriben, me alegra saber que no soy la única con la duda de ontología y pensamiento ontológico. jajaja no estoy sola en éste mundo habemos varios perdidones

  3. Hay Caludita, ésto se va poniendo cada vez mejor por lo tanto cada vez mas difícil y lo digo porque la primer tarea es vaciar el espacio de mi mente para dejar sitio para ésta nueva visión, pero ésto nos va a llevar toda la vida, entonces cuando pasaremos al segundo punto? crees que se puedan lograr varios pasos a la vez? necesitarás estar en un punto de hartazgo existencial para cambiar la visión del mundo que tenemos? podremos pasar del conocimiento a la experiencia de empatía con los demás seres? Agunas veces yo me contesto que si pero los hábitos son tremendos y vuelvo a repetir actitudes que sé que tengo que cambiar. En fin supongo que estar consciente aunque no sea todo e tiempo es un avance, gracias por mantener el tema presente.

    1. Ah mi Vicky, pero ese es el chiste: un Tao no se recorre de golee y porrazo, es un paseo que nos lleva avanzando lentamente para luego darnos cuenta que caminamos en círculos y que llegamos a donde estábamos (pero con una mejor idea) y así otra vez, Creo que el hartazgo ayuda (yo llevo casi tres anos desde que mi hartazgo con la polaca nacional me llevo por los derroteros de Heidegger) No he avanzado mucho pero la promesa de esa lucecita, de ese poder ver el mundo de otro modo sin “apagar el cerebro” (como dicen los budistas y que para mi no es opción) me da esperanza y ganas de seguir explorando e intentando…

  4. En esta época de incertidumbre e inquietud, leerte es reinventarme, porque al tiempo que lo disfruto, aprendo; tus propuestas creativas alientan a madurar como seres humanos en conviviencia con otros. GRACIAS !!!

  5. Con el regocijo enorme de leer tu artículo, te comento que hay momentos en que siento comprender el mensaje de Heidegger. No sé si es comprensión o arrobamiento literario. Qué bonito escribes, Claudia. Casi diría que tu lenguaje es seductor: es imposible cuestionar lo que tan bien dices, lo haya dicho o no Heidegger, le esté entendiendo o no. ¿Qué será lo que resuena en mi alma cuando “escucho” tus lecciones sobre el gran Martin? ¿Estaré aprendiendo a dejar que el mundo sea? ¿Lograré graduarme de “Pastor” -aunque sea de pastor alemán, el perrito, no el filósofo- del Ser?

    Asombrado cada vez más por tus fantásticas lecciones, te mano un respetuoso y afectuoso saludo heideggeriano: “con aprecio y agradecimiento por la riqueza existencial que aporta tu ser al mundo”.

    1. Asi es la cosa mi David: leer a Martin es curioso y has dado en el clavo: si lo leemos con el pensamiento crítico como que no le captamos y sin embargo… hay algo que embruja y arroba en sus palabras y que sin poderlo repetir como que se nos va filtrando dentro y nos recuerda un lenguaje olvidado que, no obstante que no podamos traducirlo, lo entendemos. Quizá Platón tenga razón y al final todo saber no es más que recordar algo que sabíamos en vidas pasadas?? Sabe tu, lo que si es que no hay que aspirar a graduarse sino a seguir siendo pastor alemán (mientras no sea al estilo Ratzinger…)!

  6. Mi estimada Claudia, este artículo me ha provocado muchas dudas y en consecuencia muchas preguntas. Probablemente tu ya lo has de haber dicho, pero, si la ontología es el estudio del ser, ¿qué es en si el pensamiento ontologico?, hablas de virtudes y si hay estás,supongo que también habrá defectos o cualidades negativas, lo bueno y lo malo sólo son perspectivas. Referente al vacío, éste cómo el silencio y la obscuridad, es complementario ¿cómo llenas un vaso lleno? tienes que vaciarlo (o tomarlo) para poder volver a llenar el vaso. Aun hay más.
    Tu artículo me hizo recordar la pelicula Avatar ¿habrá alguna connotación para mi?.
    Un afectuoso saludo.

    1. Ed, pues entonces vamos bien: filosofar es vivir permanentemente en la duda y la pregunta!
      Ahi te voy: el pensamiento ontológico es el pensamiento que se preocupa por el ser. En palabras de Martin: El PO es “el adviento del ser. Es rigor en la meditación, cuidado en el decir, frugalidad en la palabra, atención en la manera en que vivimos y nos relacionamos con los demás. Es el verdadero humanismo.” (A Letter on Humanism). Las virtudes por supuesto que tienen opuestos (vicios) y son los mismos siempre: de la humildad, el orgullo; de la paciencia, la impaciencia; de la generosidad el egoismo. Lo del vaso lleno no se puede, el vacío es por eso el requisito sine qua non del pensamiento como vimos al principio. No me acuerdo muy bien de Avatar (la vi con un ojo al gato y otro a los efectos especiales) así que la tendría que volver a ver para saber qué te hizo recordarla (ya tengo tarea para Pascua!!) Un abraxo,

  7. Hola Claudita. Cómo siempre, es para mi un placer leerte, y lo disfruto tanto, como no tienes una idea. Realmente busco un lugar (mi jardín, que ahora estoy tratando de hacer ese lugar mágico para contemplar y estar) y un momento del día sumamente especial, para poder disfrutar de tus palabras y tus enseñanzas.
    Quisiera no tener mi alma como coladera y retener al máximo los conocimientos que nos tratas de dar, la esencia de aquello tan bello que nos transmites y todos esos pequeños y grandes detalles que la vida nos ofrece día a día.
    Al leerte trato de ponerlo en práctica, lástima que con un ritmo de vida (bueno y una memoria) como las mías, me cuesta más. Pero bueno, allí voy por este camino tan maravilloso que me tocó andar, tratando de absorberlo al máximo, ya que considero es una oportunidad única en cada ser.
    Gracias de nuevo por escribirnos ! No nos vayas a abandonar!! Que tengas una maravillosa semana!

    1. Tocaya,
      Todos quisieramos no tener alma de coladera y retenerlo todo pero creo que parte de la sabiduría es ir poco a poco y que se nos pegue lo que necesitamos en cierto momento, lo demás que fluya porque como decían los gnósticos: si es tuyo volverá y si no, es que no lo necesitabas. Ir tratando es todo lo que pide la filosofía y creo que en los tiempos que corren ya es bastante pues no se trata de tener un motivo más de agobio sino uno de gozo! (Como voy a gozar yo mis chocolatines!) Mil gracias por ponerle atención a mis piensos y no voy a ningún lado: compartir las joyitas que ofrece nuestra tradición es mi vida! Abraxo!

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