images-2

Oscar Pistorius: Actitud Olímpica


Ni duda cabe que la fuerza de voluntad es una capacidad distinta.

Basta ver el resumen nocturno de los Paralímpicos para sentir emociones encontradas:

De un lado, orgullo al ver a estos atletas sin pies o brazos o ciegos demostrar que la voluntad humana es más fuerte que cualquier impedimento.

De otro, vergüenza de la debilidad de la nuestra (la mía la menos no me alcanza ni para hacer los 30 minutos de ejercicio diario que recomienda la Secretaría de Salud) al conocer historias como la del “hombre sin piernas más rápido del mundo” que hoy les quiero compartir:

De entrada, en Londres 2012 no ganó medalla, ni se acercó al podio.

En la semifinal de los 100 metros planos llegó en último lugar, habiendo corrido la distancia en 46.54 segundos.

Sin embargo, si la esencia de los Juegos aún tiene que ver con el triunfo del espíritu humano sobre los obstáculos físicos (¡Citius, Altius, Fortius!), ni duda cabe que -con sus prótesis de fibra de carbono en vez de piernas- Óscar Leonard Carl Pistorius es la viva imagen del espíritu olímpico.

Un Velocista Sin Piernas

Óscar nació en Sudáfrica en 1986 en una familia de origen italiano y, apenas 11 meses después, sus padres tomaron la difícil decisión de amputarle ambas piernas.

La medida era la única alternativa para darle al niño la posibilidad de tener una vida normal, ya que un defecto congénito le había impedido desarrollar el peroné de ambas piernas.

Así, apenas cumplido el año de vida, Óscar se caló sus primeras prótesis en forma de J para aprender a andar por la vida.

En el hogar paterno no hubo cuidados especiales ni miramientos: los Pistorius sabían que tratar a Óscar como un niño “diferente” era condenarlo a desarrollar un complejo de inferioridad.

De ahí que Óscar fuese exigido a llevar una vida activa en paralelo a sus hermanos. Destacó en varios deportes escolares: rugby, tenis, waterpolo y lucha grecorromana.

Sin embargo, a sus 15 años, una nueva tragedia golpearía al joven: Aimée, su madre e impulsora incansable de sus logros existenciales, murió de cáncer.

Discapacitados… Otros

En carta que le dejó su madre, Óscar encontró su inspiración para correr entre los atletas sin discapacidad y desafiar los dictados de la poderosa IAAF (Federación Internacional de Atletismo).

“Un perdedor -escribió Aimée- no es quien llega último en la carrera, es quien se sienta a mirar sin jamás intentar correr.”

Como si de una profecía se tratara, ese mismo año Oscar sufrió una lesión de rodilla que lo apartó definitivamente del rugby y lo inscribió en las filas del atletismo.

En el 2004 Oscar participó en sus primeros Juegos Paralímpicos en Atenas, ganando medalla de bronce en los 100 metros y el oro en los 200.

Las medallas en los Juegos Paralímpicos significaron mucho para Pistorius. No obstante, acostumbrado desde la cuna a no sentirse “discapacitado”, Óscar ambicionaba participar en competencias deportivas para atletas sin discapacidad.

Tres años después, Pistorius impuso un nuevo récord mundial paralímpico, corriendo los 100 metros en 10.91 segundos. El récord se convirtió en su pasaporte para competir con atletas sin discapacidad y cumplir su sueño.

Discapacidades que habilitan

Como todos los sueños, el de Óscar duró poco: en el 2008 la Federación Internacional de Atletismo prohibió la participación en competencias internacionales de atletas que usaran cualquier “avance tecnológico” que pudiera darles ventaja.

Aunque no dirigida específicamente contra él, Óscar vio la medida como algo personal, ya que era el único atleta afectado por la disposición.

Dispuesto a luchar por un lugar en el equipo olímpico que competiría en Beijing, apeló al Tribunal de Arbitraje Deportivo.

El 16 de Mayo de 2008, el Tribunal falló en favor de Pistorius al declarar que si bien la IAAF tenía razón y las piernas de Óscar eran 25% más ligeras que las de carne y hueso, la medida no tomaba en cuenta que dicha ventaja se compensaba con creces al considerar la dificultad para acelerar y controlar las prótesis una vez en plena carrera.

Contrariada, la IAAF se colgó del fallo para solicitar al Comité Olímpico de Sudáfrica excluir a Óscar de los Olímpicos de Beijing por “su seguridad personal y la de los demás atletas”.

De nuevo, el hijo de Aimée, apeló la petición y volvió a ganar.

Eufórico, Óscar regresó a los entrenamientos con la mira puesta en Beijing, pero -una vez más- estaba destinado a arañar el sueño olímpico.

Los meses de incertidumbre y frustración para impedir su marginación le pasaron factura y apenas logró cronometrar 46.25 segundos en los 400 metros, apenas 7 centésimas corto del mínimo indispensable para representar a su País en los Olímpicos.

Pero los entrenamientos y la lucha no fueron del todo en balde y en los Paralímpicos de ese año Oscar ganó el oro en las tres pruebas en las que compitió: los 100, 200 y 400 metros.

La Única Discapacidad en la Vida es tu Actitud

A sus 22 años y con el camino legalmente despejado para competir en Londres 2012, Oscar no perdió tiempo en lamentos.

A la convicción juvenil de no ser “diferente” ahora se sumaba una voluntad de hierro basada en la máxima que Óscar acuñó para sí durante su lucha en los tribunales: “Las discapacidades que tienes no te discapacitan, las habilidades que tienes son lo que te habilita”.

Con férrea disciplina regresó a entrenar y se sometió a una rigurosa dieta.

En tres años consiguió cronometrar 45.07 segundos en los 400 metros, suficiente para calificar para los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y cumplir su sueño de correr, sin complejos, entre la élite mundial del deporte.

Al final, se puede decir que Pistorius no ganó nada y que su hazaña no deja de ser un bello gesto, pero como escribió Erik Weihenmayer -la primer persona ciega en escalar el Everest- Óscar Pistorius nos enseñó a todos que la discapacidad puede convertirse en capacidad, que la desventaja puede tornarse en ventaja y que -de nacimiento o por circunstancias- todos tenemos dones y taras, pero es la actitud que asumimos frente a esos dones y taras lo que nos hace o no triunfadores.

6 comentarios en “Oscar Pistorius: Actitud Olímpica

  1. Claudita, muchísimas gracias por tu artículo.Realmente es admirable esa actitud, pero honestamente creo que fué una super labor de su familia, de su madre, pues desde chico se le enseñó que no hay límites para crecer; solo los que nosotros mismos nos pongamos. Gracias por todas tus enseñanzas!!! Nos vemos el martes🙂 finalmente!!!

  2. Querida Claudia, no cabe duda que con todos tus escritos conmueves. Gracias por escribir, eres una verdadera inspiración. Un abrazo

Los comentarios están cerrados.