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Sabiduría para Incrédulos


A mi Papá en su Decimoséptimo Aniversario Luctuoso. 

El décimo día del séptimo mes (Tishri) -o lo que en mi kibutz equivale a este pasado 26 de Septiembre- mis amigos de la Comunidad Judía celebraron la festividad más importante de su calendario litúrgico: el Yom Kippur.

Si lo entiendo correctamente (y hay tantas posibilidades de que no sea así como que el Atlas -¡quiera Alá!- se vaya a la Segunda división), el Yom Kippur es algo así como el cierre del año fiscal de Yahvé.

Porque en la tradición judía, Dios tiene unos libros donde lleva la cuenta de las veces que Lo ofendimos en el año, directa o indirectamente a través de nuestro trato al prójimo.

Y Yom Kippur es la última oportunidad para presentar nuestra declaración antes de que se cierre el ejercicio fiscal del año en curso y nuestra deuda quede registrada para la eternidad.

Si presentamos nuestra declaración -o, lo que es lo mismo- si pedimos perdón por nuestras ofensas de omisión y comisión (con énfasis muy especial  en las que proceden, -mucho ojo amiguitAs- de la “lengua viperina”), la deuda queda saldada y nuestras almas, al decir de Isaías  1:18 vuelven a  ser blancas como la nieve (de zapote).

Si no hay declaración (contrición por nuestra conducta anual) entonces Dios asume que nos creemos más blancos, puros y “mundo no mereces” que el jugador Merengue Cristiano Ronaldo  y nos va borrando del Libro de “los que han vivido”.

O sea, en Yom Kippur: o Lolita o Dolores (Eternos).

Hasta aquí el sermón, ora va la reflexión:

Como bien dice Alain de Botton en su magnífica plática TED Ateísmo 2.0 (si no la han visto, aparten 15 minutos para verla PERO YA QUE ME HAYAN LEIDO. Digo, no sean pelados y me dejen aquí colgada…), la gran mayoría de nosotros, los seres liberales y educados del siglo 21, tendemos a ignorar este tipo de festividades religiosas bien sea porque no pertenecen a nuestro pedigrí espiritual (no son de la religión en la que crecimos, pues’n), bien sea porque creemos que las religiones -en general- son cuentos de hadas que nada pueden aportar a nuestra autosuficiente, científica y racional manera de interpretar la vida.

Yo, con De Botton, creo que ambas posturas son inmensamente tontas (y, sin embargo, como dice Schopenhauer: respeto el derecho humano a ser imbéciles si así lo deseamos).

Digo, más allá de si Dios existe o no, si algo han estudiado las religiones es la naturaleza humana. De ahí que si queremos entender nuestra naturaleza humana -sus anhelos, necesidades y dilemas- no hay mejor escuela que estudiar, ya no el contenido, sino los métodos didácticos de las religiones.

Métodos como el tener rituales, celebrar ciertas fechas, adornar la liturgia con música, sentarse a ver la flama de una vela, etc que por siglos han guiado, consolado y dado significado a la existencia humana.

Y, como bien dice De Botton, uno de esos métodos es tener festividades anuales como el Yom Kippur de los Judíos o el Eid-al-Adha de los Musulmanes, o santorales particulares que nos ayuden a reflexionar de vez en cuando sobre nuestra conducta (aunque los “santos” sean puros “herejes” y disidentes como en el santoral particular de su servilleta donde se reúnen San Giordano Bruno, San Galileo, San Gutenberg, San Vaclav Havel, Los Santos Mártires Cátaros…).

Y es que, para De Botton, el punto no es tanto en qué creemos sino en tener festividades que -una vez al año- nos obliguen a reflexionar sobre donde andamos en temas que ya no tienen cabida en nuestra MacCultura actual y, que sin embargo, son existencialmente imprescindibles si nuestra vida ha de tener significado: temas que son demasiado importantes como para dejárselos a los religiosos o a Doña Oprah Winfrey.

Temas como el Amor, la Generosidad (que se celebra durante Octubre en la festividad Kathina Budista), el Perdón del Yom Kippur, el Servicio a los demás, el Trato a los Animales (4 de Octubre no se olvida: es día de San Panchito de Asís!!), etc.

Así que, si en este tsunami de banalidad que es nuestro mundo, queremos un espíritu y una vida poquito más profunda que el 99.9% de los comentarios del Twitter, hay que seguir el consejo de De Botton y tomar de las religiones -no sus dogmas y doctrinas- sino aquellas prácticas que enriquecen nuestra humanidad y enaltecen nuestro espíritu (aunque ese, espíritu -como el de De Botton- se precie de ser absolutamente ateo o, como en el caso de su servilleta, completamente escéptico de las instituciones religiosas).

Gmar Hatima Tova! O, como dicen en mi kibutz: espero que los apunten en el libro de aquellos que han vivido (o, de perdis entre los que han sabido vivir!).

A los que les haya gustado el mensaje de De Botton les recomiendo darse una vuelta por su School Of Life o leer su libro Religion For Atheists: A Non-believer’s guide to the Uses of Religion.

7 comentarios en “Sabiduría para Incrédulos

  1. Excelente articulo Claudita. Si, esa deberia ser la manera de practicar para llegar a ser mejor ser humano: tomar distancia de nosotros mismo y ser capaces de observarnos en nuestros actos de generosidad, en nuestra capacidad del perdon, de compasion, y de tantas otras virtudes que tiene el ser humano. Deberia ser un acto diario. Pero pues aunque sea una vez al anio detengamonos y a echemonos una miradita sincera! Y a mejorar se ha dicho.

  2. Hola Claudita. Muchas Gracias por compartirnos este punto tan específico e interesante del Yom Kippur. Y ya en lo general,lo que me queda a mi con tu artículo, es que sería conveniente que, independientemente de las creencias religiosas (o no) de cada quien, hicieramos ciertas reflexiones para mejorar internamente. Si lo hacemos con cierta periodicidad, esto nos hace sentir bien, mejorar cada día como seres humanos.
    Además, si no entendí mal, me encanta que nos haces ver, un lado MUY positivo de las religiones referente a los rituales que en cada una existen.
    Bueno, espero me haya logrado explicar mas o menos bien.
    Mil Gracias por compartirnos tu sabiduría!!!

  3. Estimada Claudia, sería interesante abordar el tema de la religión cómo aglutinante de la idiosincrasia (no Indiosingracia) mexicana, desde la epoca precortesiana hasta la actual. En lo personal no creo que haya malas religiones sino malos oficiantes y no se diga de los proselitos. Gracias por un artículo interesante, ligero y sin animos de polemica (lástima). Un abrazo.

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