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Somos Humus


Tengo un cuadernito colorado (Moleskine) al que regreso cuando quiero escaparme de la epidérmica realidad, esa que confunde el Día de Acción de Gracias con el Black Friday y la Navidad con la omnipresente plaga de renos, foquitos y santa closes (mismos que, si la tendencia sigue como vamos, el año que entra empezarán a aparecer en Mayo, no manchen!!!)

Escrito en arameo (no se crean, lo escribí yo y está en español, pero según mi hermana, entre mi letra manuscrita y el arameo clásico no hay diferencia visible), el librito contiene mis “Meditaciones Heideggarianas” -algunas de las cuales les compartí aquí y otras que se quedaron en el tintero, bien sea por la dificultad de aterrizarlas en este aeropuerto virtual o bien sea porque, como los buenos vinos, aún necesitan la oscuridad y reposo de mi cava mental para estar a punto.

En las páginas del dichoso librito colorado tengo registrada una fábula de Cayo Julio Higinio que me gusta mucho (y a Heidegger también) y que dice así:

Un buen día cuando la diosa Cura (Cuidado/Atención) cruzaba un río, se encontró un montoncito de lodo y se puso -cual chamaco mexicano después de una buena lluvia- a jugar con él.

De sus juegos surgió una criatura y, puesto que Cura es la diosa latina que pone cuidado y atención en todo lo que hace, la criatura le salió bastante bien.

Contenta con el resultado, Cura solicitó a Júpiter darle vida.

El Dios Supremo aceptó pero, al ver la maravilla resultante, Júpiter quiso quedarse con ella, argumentando que él le había dado vida.

Cura, obviamente, no estaba dispuesta a soltar a su creación pues, decía, la había hecho a su imagen y semejanza.

Para colmo, en plena discusión sobre la paternidad/maternidad de aquella maravilla, del río surgió una tercera deidad en discordia: Tellus, la Tierra, argumentando que siendo la materia prima o barro suyo, la criatura le pertenecía.

Sin poder establecer la legítima propiedad de aquella obra colectiva, los dioses acudieron a Saturno quien juzgó así:

Puesto que Júpiter le dio el alma, tras la muerte de la criatura, el alma regresará a él;

Puesto que Tellus le dio el cuerpo, los restos mortales serán de la Tierra;

Pero, en vida, la criatura será propiedad de Cura que la hizo a su imagen y semejanza.

Y antes de que haya pleito por el bautizo, -dijo Saturno- la criatura llevará el nombre de Homo, pues salió del Humus o barro fértil de los márgenes del río (mismo que forma la raíz de las palabras humano, humanidad, humanismo y humilde).

Esta fábula tiene en mis “Meditaciones Heideggarianas” un lugar especial pues el Filósofo de Messkirch la utiliza para recordarnos el meollo de nuestra humanidad:

Ser humanos -dice Heidegger- es recordar nuestra procedencia del humus. O, lo que es lo mismo, ser humildes.

Y es también recordar que -hechos a imagen y semejanza de Cura– los seres humanos alcanzamos la plenitud cuando encogemos nuestro ego y nos ocupamos de las cosas, cuando “nos damos cuenta” cuántos seres vivos están a nuestra merced y dependen de nosotros (desde la plantita que adorna nuestro escritorio hasta las especies en vías de extinción), cuando las cuidamos y les ponemos atención (o, de perdis, como dice el Dalai Lama, nos abstenernos de dañarlas).

Cuidar, dice Heidegger, no es una actividad más del bípedo implume. Es lo que nos hace humanos.

Cuidar, hacerse cargo es aprender a habitar la Tierra: poner atención a las necesidades de los demás (sean plantas, animales o personas), escuchar lo que nos dicen (no lo que queremos oír), es mirar con mayor reverencia nuestro entorno, y ser:

  • Más sencillos en nuestro estilo de vida,
  • Más tiernos,
  • Más fuertes,
  • Más callados,
  • Más lentos en nuestras decisiones y,
  • Menos apresurados en nuestros actos. (Heidegger: Was Heisst Denken?)

Cuidar -en pocas palabras- es cultivar las virtudes del barro del que salimos y convertirnos en humus acogedor para las semillas de todas esas cosas que -aún cuando dependen de nosotros- ya no encuentran suelo nutricio en el corazón asfaltado de nuestra humanidad moderna.

9 comentarios en “Somos Humus

  1. yo también tengo mis cuadernitos moleskine…pero a diferencia tuya, no dejo que mis pensamientos se queden en la cava que agarren un gusto añejo y mejor cuerpo jejeje…soy desesperada al escribir. Nada, que soy tu fan y algún día espero escribir con esa claridad con que lo haces tú. Gracias porque como dice Peggy, me voy de leerte pensando que seré una mejor persona, porque hay una luz que ha iluminado mi oscuridad y que me ha mostrado lo que he de desbrozar.
    abrazos,
    Ale.

    1. Ja, si yo tambien apunto todo (por aquello del proverbio chino que dice “la peor tinta vale mas que la mejor memoria”, pero luego hay pensamientos a los que uno vuelve y vuelve -esos que no creamos nosotros sino que son ellos los que nos crean a nosotros. Esos van a la cava y al Moleskine colorado para añejarlos, darles vueltas, catarlos, olerlos y disfrutarlos en ocasiones especiales (o cuando a uno le da la gana, que caray!) Feliz caceria en la FIL!

  2. Que buena!! !!!!!!!!!!
    Me encantaron varias frases en tu articulo….”la de la obscuridad y reposo de tu cava mental” donde se van macerando tus ideas….
    Siempre que leo tus articulos me siento renovada y lista para convertirme en mejor ser humano, pero al terminar la semana, veo que la metamorfosis no ha ocurrido, pues al llegar el viernes y al leer la nueva entrada a tu blog, digo chiiiiin, todo lo que me falta para ser un buen ser humano, humus, humilde!!! buaaaaaaaaa soy de “corazon asfaltado”!!! Pero gracias Claudia porque no me dare por vencida, como todos los Viernes….con tus articulos salgo renovada y bien envalentonada!! Siiiii se puede!!!!!🙂

    1. Ja, ja y yo pensando que solo a mi me sucedia eso al escribir… Pero creo que lo humano no es lograrlo sino el no darse por vencido, el decir “si se puede!” pese a lo poquito (o nulo) que avanzamos!!! Buen fin, Peggy!

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