Carpe diem___

¡Carpe Diem!


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En las Mil y una Noches hay un cuento que dice más o menos así: un día, en el mercado de Bagdad, el jardinero de un rico mercader se topó con la Muerte.

Ella lo saludó con un gesto que al jardinero le pareció amenazante.

Asustado, el pobre hombre fue hasta su señor y le pidió un caballo para huir a la ciudad de Ispahán lo más pronto posible.

Horas más tarde de la veloz huida de su sirviente, el señor se topó también con la Muerte.

No siendo un hombre supersticioso se enfrentó a la calaca. “¿Por qué amenazaste a mi jardinero?”, le increpó.

A lo que la Muerte le contestó, “No fue mi intención asustarlo, señor. Es sólo que me sorprendió encontrarlo aquí en Bagdad cuando tengo una cita con él esta noche en Ispahán”.

La Cita Ineludible

Como el jardinero de Bagdad, todos tenemos una cita con la muerte (¡apa temita me escogí para un puente!). Una cita que –como ilustra la historia de “Las Mil y Una Noches”- no sólo es ineludible  sino que  puede verificarse en el lugar y el momento menos pensado: tomando el sol en una playa, de ‘revén’, en nuestro escritorio, en el súper, cruzando una calle.

Salvo contadas excepciones, a pocos de nosotros les es dado saber cuántos días (¿horas? ¿minutos?) de vida nos quedan todavía antes de tener que acudir a nuestra cita fatal.

Pero si de una cosa podemos estar seguros los que vivimos, es de que nos vamos a morir algún día (o, como diría mi colega de Güemes: “se está muriendo mucha gente que no se había muerto antes!!!”). Y contra eso no hay antídoto, alarma o tecnología que valga.

El Necesario Acicate

Por eso, más que negarla, hacer como que no la vemos o pretender huir de ella como el jardinero de Bagdad, la única actitud razonable ante al muerte es aceptarla como lo que es: un poderoso acicate para la vida.

Ser mortales nos enfrenta al tiempo, nos obliga a decidir, a ser, a hacer, a no postergar las cosas que realmente nos importan 7457020-hand-catching-a-soap-bubble“para luego”, “para cuando haya tiempo”. Ser mortales nos obliga a pensar cuan corta, frágil y fugaz es nuestra existencia.

A veces pensamos que la muerte es injusta, que no deberíamos morir. Pero si fuésemos eternos no haríamos nada, pues la sola perspectiva de tener más vida que cosas por lograr nos convertiría en “procrastinadores profesionales”, gente dedicada en cuerpo y alma a aplazar indefinidamente toda acción y decisión importante por pura flojera (Hay más tiempo que vida, compadre!).

La verdad de las cosas es que, aunque nos choque admitirlo, necesitamos a la muerte para recordarnos lo mucho que amamos vivir.

Necesitamos a la muerte para discernir lo que es importante de lo que no lo es pues, como alguna vez escribió mi viejo amigo Séneca, “tu edad proseguirá el camino que comenzó, sin volver atrás, ni detenerse; no hará ruido, ni te advertirá de su velocidad; pasará en silencio; no se prorrogará, correrá desde el primer día y en ninguna parte tomará posada ni se detendrá. Mientras tú estás ocupado huye aprisa la vida, y llega la muerte, para la cual –quieras o no quieras- es forzoso desocuparte”. (A Polibio. De la brevedad de la vida)

Desocuparnos para lo importante

La inevitabilidad de nuestra propia muerte nos mete urgencia en el cuerpo.

El desconocimiento de la fecha exacta nos infunde esperanza.

Así funcionamos los humanos: construyendo la vida con trocitos de tiempo y esperando, siempre esperando, que se nos conceda más.

Tenemos hoy. Nada más. (Y quizá ni el día completo).

Carpe diem___Necesitamos desocuparnos de las nimiedades, de los resentimientos, de las tarugadas, de los pleitos para llenar este día de cosas que valgan la pena, de sentimientos que nos hagan mejores personas, de cosas que aporten a nuestra vida y al mundo.

Por eso, como decían los antiguos epicúreos: ¡Carpe Diem! ¡Aprovecha este día! Aprovecha que hoy inicia la primavera para sembrar el futuro…

Felices Vacaciones! (Para vean que yo si practico lo que predico, me desaparezco dos semanas de mi escritorio: Yes!)

6 comentarios en “¡Carpe Diem!

  1. -Cómo morir es un buen pensamiento -dijo el sabio (La sabia en este caso).
    Excelente publicación, as usual.

  2. “La muerte es una consecuencia de la vida”. Felices vacaciones, pero no vayas a Ispahán. Un abrazo.

  3. Que tengas unas deliciosas vacaciones para que sigas escribiendo como hasta ahora lo haces, ahora si que me gusto mucho lo que dices… Curiosamente llevo un tiempo reflexionando sobre este tema, en fin así es la vida!

  4. Carpe Diem!! Siempre se me ha olvidado el significado exacto. Creo que ahora si ya no se me olvida!! Antes que me encuentre con la calaca…tengo muchas cosas por hacer!! Feliz descanso! Y hoy es Dia Mundial del Agua by the way!!🙂 Grax por la reflexion!

  5. Maestra: ¡que le saques mucho provecho a las vacaciones!yo aprovecharé las mías para ver qué ando cargando que puedo dejar de lado, y a qué es a lo que debo prestar más atención. Como siempre ¡duro y a la cabeza! ¡muchas gracias!

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