stock-photo-a-plasticine-modeling-clay-model-of-a-cross-or-grumpy-man-with-arms-crossed-wearing-a-suit-31669543

7 Maneras de Quejarse


stock-photo-a-plasticine-modeling-clay-model-of-a-cross-or-grumpy-man-with-arms-crossed-wearing-a-suit-31669543En un escrito ya añejo en este Zoo, hablaba yo de la santa devoción que los mexicanos tenemos a la queja.  Fieles devotos a Nuestra Señora del Perpetuo Gemido, a todo le hayamos un pero (o varios).

Nos cuesta aceptar la realidad tal cual es. Y eso, dicen los budistas es la principal fuente de infelicidad humana.

Por mucho tiempo yo me fui con la finta budista y pensé en la queja como un rasgo negativo de nuestra humanidad. Pero luego leí a Ernst Bloch quien me convenció de que la queja es lo más natural y, si se sabe hacer bien, uno de los rasgos más positivos del ser humano.

LA QUEJA COMO ALIADA

Antes de que los budistas  pierdan su iluminada ecuanimidad, admito que el Dalai Lama tiene 50% de razón: la queja en esencia es una expresión de nuestra insatisfacción con la vida. Es la negativa a adaptarnos a lo que hay, a resignarnos a que “así es”, “así ha sido siempre” y “así será por los siglos de los siglos”. Es la causa de nuestra infelicidad.

Y eso mismo, dice Bloch, es lo que hace a la queja nuestro mejor aliado porque somos seres para la felicidad; porque todo nuestro actuar responde a la motivación de ser felices. Y la queja es el primer atisbo de nuevos horizontes, el descubrimiento de que la resignación no es nuestro destino ni única alternativa.

Quien se queja contrasta lo que es con lo que podría ser.19138484

Entiende que hay una distancia abismal entre lo uno y lo otro y lo expresa quejándose.

Pero hay quien se queja bien y quien no sabe quejarse.

Porque no están ustedes para saberlo, pero hay 7 maneras de quejarse. Unas son más inteligentes que otras, unas más positivas que otras, puesto que unas nos alejan más de la insatisfacción y la infelicidad y otras nos dejan en el hoyo (de hecho y mis amigos budistas me darán la razón, meditar es una manera inteligente de quejarse). Entonces, hay les va el repertorio para que empiecen a ejercer plenamente el arte de quejarse bien:

QUEJAS ESTÉRILES

1. La Queja Pasiva Agresiva: Esta es la más fácil y consiste en enojarse con la vida, los papás, el gobierno, etc pero NO HACER NADA al respecto.

Es simplemente vivir en el resentimiento, en la envidia porque “a mi no me dieron” oportunidades, educación, dinero, cariño, etc, etc, etc… y cruzarse de brazos esperando que la Revolución algún día nos haga justicia (cualquier semejanza con nuestro México Profundo no es mera coincidencia).

Es la queja más popular: las conversaciones de café, los medios de comunicación, las charlas sociales están llenas de quejas pasivo-agresivas.

2. La Queja-Mentada: Esta es más “activa” que la anterior por cuanto supone una violencia verbal o física (mentarle la madre tantruma algo/alguien, mostrar un dedo, hacer una seña, lanzar una piedra, manifestarse contra una autoridad, destruir, golpear) pero tampoco nos lleva muy lejos en el camino a la felicidad.

Es terapéutica y catártica porque nos permite sacarle el vapor a la olla de nuestro resentimiento…por un ratito (se siente rete bonito tocar esos 7 acordes en el claxon!). De estas quejas están llenas los estadios, el tráfico, las manifestaciones sindicalizadas, y tristemente, muchos matrimonios y cuentas de Twitter.

3. La Queja Vale-Madrismo: Notición de último minuto: la indiferencia también es una queja. Es la queja de quien se siente impotente para cambiar lo que hay. La realidad le duele y, por eso prefiere ignorarla, desentenderse del ideal y “sacar provecho” del aquí y ahora.

La indiferencia es la queja del cínico, del “pasotas” (yo paso), del ciego voluntario. Es la queja de aquel que piensa que “no le queda otra” que adaptarse a regañadientes a lo que hay (o te aclimatas o te acliching…), es hacer un esfuerzo por no quejarse a sabiendas de que uno tiene motivos sobrados para rechazar la realidad.

América Latina entera cae en esta queja (y las dos anteriores): la queja del descuido, de la aceptación de la miseria, de la injusticia, del mal gobierno. Del “¿yo que puedo hacer?”

QUEJAS INTELIGENTES

Crying-babiesNo sé si se habrán fijado pero las tres quejas anteriores coinciden con los recursos intelectuales de la infancia, niñez y adolescencia. El chamaco de brazos no puede hacer otra cosa que pegar de berridos para que lo atiendan, el adolescente en ciernes se rebela contra la autoridad de los padres sin ton, son ni razón; y, el jovencito se pone los audífonos y se sume en un autismo voluntario para no tener que convivir con el mundo que lo rodea.

Tristemente, millones de seres humanos (yo diría la mayoría) nunca pasan de estas formas infantiles de quejarse. Creen que todo se arregla con un alarido, un portazo, un encogerse de hombros. Pero la queja, si ha de ser positiva requiere -diría Bloch- desempacar la neurona.

4. La Queja Disidencia: Primero, una aclaración del término porque hoy por hoy todo el que se manifiesta en contra de algo, se le llama disidente. No es así, disidente es el que tiene motivos fundados (principios) sobre los cuales disentir. Por eso los alemanes, siempre precisos en el lenguaje, llaman a los disidentes “Anderdenken”, los que piensan distinto.

Y puede sonar a verdad de perogrullo pero para pensar distinto, primero hay que pensar (daaah!).

O, lo que es lo mismo: el que se pone a arrojar piedras y a mentar madres no es un disidente (con perdón de los “maestros disidentes” de México). Un disidente -decía Vaclav Havel- es quien se ha esforzado por hacerse una visión justa de la realidad y la defiende racionalmente, solo y al margen de las consecuencias hacia su persona, porque la fuerza de sus convicciones no depende del número, sino de su veracidad. Mandela, Gandhi, Havel, Saharov apostaron por esta queja.

5. La Queja Yugoslava: La verdad así no se llama esta queja que, a diferencia de la anterior, está hecha para nosotros los meros mortales. Yo le digo la queja yugoslava porque se basa en un dicho balcánico que me gusta mucho y que dice así: images-5“Quéjate con alguien que pueda ayudarte”. 

Digo, más allá del desahogo, ¿de qué sirve quejarse del Gobierno con nuestros amigos, si ninguno trabaja ahí ni puede hacer nada al respecto? ¿De que sirve quejarse de un dolor si frente a nosotros no está un médico? ¿De que sirve quejarse del marido con las amigas y de las amigas con el marido? ¿O de lo poco que ganamos a espaldas del jefe que tiene en sus manos nuestro aumento? 

Quejarse con quien no puede ayudarnos es una petición de que nos tengan lastimilla, que nos “comprendan”, nada más. Pero si ha de alejarnos de la infelicidad, la queja es el principio de una solución, no simple auto-compasión.

Por eso la queja yugoslava es maravillosa por cuanto implica dejar de hacernos pendexos, tomar el toro por los cuernos y presentar nuestra insatisfacción ante quien tiene la solución (o parte de ella) en sus manos. Ejemplos de esta queja es cuando decidimos acudir a Derechos Humanos o a la Procuraduría del Consumidor, o presentar una demanda judicial, devolver un producto defectuoso o simplemente pedir hablar con el gerente de una empresa en vez de mentar madres por los rincones…

6. La Queja Inquisitiva: Si aceptamos que quejarse es expresar una insatisfacción sobre el estado actual de las cosas, entonces el conocimiento califica como queja.

Porque de fondo, buscar el conocimiento es buscar soluciones a lo que parece no tenerlas; es no aceptar lo que hay y buscar formas de realizar otras posibilidades. Esta es la queja que ensalza Bloch como el motor del progreso humano: la queja hecha ciencia, literatura, filosofía, arte, religión.

La queja que se aleja de lo que hay y se concentra en hacer realidad lo que podría ser. Jesús, Einstein, Simone de Beauvoir, Goethe son quejosos de este tipo.

LA QUEJA COMO MOTOR DE LA CREATIVIDAD

Apenas echar un ojo a la lista de quejas inteligentes y más de alguno dirá que no todas están a su alcance: “yo no nací para disidente”, o “yo no soy ni científico, ni literato”. Esta tendencia humana a descartarse la agudizamos los escritores cuando usamos ejemplos muy elevados (Gandhi, Einstein) pero uno puede ser quejoso-disidente en la sobremesa negándose a violentarse, rajarse o plegarse ante la oposición de los demás comensales y, uno puede ser quejoso-inquisitivo cuando busca crear una tercer vía entre el marido que quiere que sus hijos no salgan de antro y los hijos que quieren regresar a las 4 AM.

Porque lo cierto es que quejarse inteligentemente no depende del tamaño del problema, sino de la voluntad de buscar alternativas constructivas a los problemas cotidianos que nos presenta la realidad.

Quejarse inteligentemente es cerrar la puerta definitivamente a las quejas estériles e infantiles (el berrinche, la violencia, la mentada, lotería!) y en vez de rezar los misterios dolorosos del rosario de la vida (lo que está mal), comenzar a pasar las cuentas (bola chica, bola chica, bola grande) de los misterios gloriosos y gozosos: lo que podemos hacer en nuestra parcelita de mundo para que las cosas mejoren.

images-4Por eso la Séptima Queja es en sí misma una forma de arte y consiste en entender que la mayor parte de la insatisfacción existencial que sufrimos no proviene de afuera, sino de nosotros mismos. Y que la solución a la infelicidad está en nuestras manos (¡aquí los budistas y yo volvemos a coincidir!)

La Séptima, es la queja que recomendaba Gandhi cuando decía “conviértete en el cambio que deseas ver”. O, en las inspiradas palabras de Austin Kleon: en vez de quejarte, “crea el arte que deseas ver, inicia el negocio para el que quisieras trabajar, compón la canción que quisieras cantar, escribe el libro que quisieras leer, produce los productos y servicios que desearías tener. Haz el trabajo que te gustaría ver realizado.”

Quéjate haciendo el trabajo que te gustaría ver realizado.

Entonces si, quéjate y quéjate mucho: el mundo y tu vida serán mejores gracias a tus quejas inteligentes y creativas.

Y si de plano no puedes quejarte así, echa tus quejas al buzón de quejas y sugerencias de cualquier hotel. Al cabo ya sabemos que ahí ni quien las pele…

10 comentarios en “7 Maneras de Quejarse

  1. Antes que nada un saludo sin queja por el abandono terapéutico y temporal, espero que hayas gozado de tus vacaciones,
    Quien verdaderamente quiere cambiar o hacer algo, siempre encontrara la forma, quien no, siempre encontrará pretextos. Un abrazo y feliz retorno.

  2. Muchas gracias por su articulo, muy interesante, son verdades que llegan para hacernos reflexionar.
    Muchas gracias Graciela

  3. …¡gracias por fijarte en estas cosas y escribirlas como nosotros pensamos y que no podemos escribirlas…con “Mambo y música de los Beatles”..!

  4. Ya estaba lista para enviarle este articulo a mi marido que anda diciendo que de todo me quejo y decirle: Ya veeeeez que no es malo quejarse!!!! Pero bueno….como siempre, tus ensenianzas dan en el clavo y creo que mis quejas necesitan madurar!!😦 Thanx e igual le mando el articulo para que el tambien aprenda a quejarse bien!!!🙂

Los comentarios están cerrados.