Dios leyendo

Israel y los libros (I)


No me lo van  a creer, pero en mi cuadernito Moleskine hay una lista de lo que tengo en común con Dios (No se espanten que no soy futbolista moderno como para creer que el planeta gira en torno mío).

images-3No, mi lista es más bien breve y dice así:

1.- A ambos nos gusta jugar con lodo

2.- Ambos disfrutamos siendo creativos (aunque confieso que a Él sus creaciones le salen mejor que a mi porque ha tenido más ocio y más práctica…)

El tercer elemento de la lista son las historias. A Dios y a mi nos encantan las historias.  Digo, a mi no me consta, pero según el Nobel de la Paz, Elie Wiesel: “Dios creó al hombre porque le encantan las historias”.

Para terminar, el último elemento de mi corta lista de parecidos con Dios son los libros.

A Dios le encantan los libros.

Si, a Dios le encantan los libros. No por nada eligió para Sí a ese “pueblo cuya Patria es un libro” (Heinrich Heine). Y yo que desde el útero materno  tengo con los libros un affaire existencial, celebro que este año el pueblo del Libro sea invitado de honor de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

No crean ustedes que yo leo por nacionalidad: libros alemanes, libros ingleses, libros judíos… No, aunque solo sea en lecturas, mi gusto es más  desparpajado y “católico” (en el sentido griego de “universal” y no en el sentido mocho de “no leas Aura porque te condenas”).

Pero entiendo que los judíos tienen una relación especial con los libros. De hecho, los libros de los judíos son la base de nuestra civilización Occidental. Dispersos por el mundo desde la destrucción del Templo allá en el año 70 de Nuestra Era, los judíos hicieron de sus libros un Templo virtual y móvil y  convirtieron sus historias en el centro de su (y nuestra) identidad. Así que no está de más revisar la historia de Israel  con relación a sus libros porque esa historia es también nuestra historia.

El Top Five

De los libros de los judíos, ninguno más importante que la Tanak. La Tanak es ese libro que Occidente cristiano bautizó como “Antiguo Testamento” y lo utilizó de preludio al “Nuevo”.

Entre los judíos, esta obra se compone de:

  • La Torá que son los 5 primeros libros de la Biblia (Pentateuco) y donde se compilan los 613 preceptos que hay que observar para ser un buen judío;
  • Los Nevi’im o Profetas de Israel que anuncian (por adela) que Dios castigará a su pueblo por sus pecados pero nunca lo abandonará, y;
  • Los Ketuv’im o libros varios de salmos, heroínas, proverbios, etc.

De las siglas de estas tres partes  -TNK- se deriva el nombre de “Tanak” puesto que el hebreo escrito carece de vocales.

El Resto del Podio

A la Tanak le sigue en importancia la Misná que son 24 volúmenes de comentario teológico de la fe judía (Mismo que Rubén Aguilar -ex vocero de Fox- hubiera intitulado: “Breve Tratado de lo que Dios quiso decir…”).

Completando el podio del Top Five está el Schulan Aruch -que se traduce como “La mesa puesta”.

Este libro es tercero por muy buenas razones: ya que para un judío común y corriente del siglo 16 resultaba imposible leerse los 24 volúmenes de “lo que Dios quiso decir” y/o aprenderse los 613 preceptos de memoria (yo con 10 mandamientos le batallo!), los rabinos medievales escribieron este “Manual de Judaísmo for Dummies” con el objetivo de simplificar el cumplimiento de los preceptos básicos su religión entre la raza (pedagógicamente bien pensado, pues’n!).

Menciones Honoríficas

Y ya para terminar el top five tradicional, está la “Guía para Perplejos” de Moises Ben Maimón (No confundir con la Guía para Pend… de Moisés Bien Mamón). La “Guía” de Moisés Ben Maimón (Maimonides para los cuates) es el equivalente de la Summa Teológica de Tomás de Aquino.

De hecho la Summa es una copia cristiana de lo que Maimonides -y Averroes antes de él- hicieron: un intento (bastante chafito, por cierto) de apuntalar las verdades reveladas en la Biblia o el Corán con la filosofía de mi compadre Aristóteles (proyecto cuyo estrepitoso derrumbe inaugura la Edad Moderna).

Por último, está el Zohar o Libro del Esplendor de Moisés de León e Isaac Luria donde se explican (es un decir) los principios del judaísmo místico o Cábala.

Foquitos de diferente capacidad...
Foquitos de diferente capacidad…

Este libro -o su extracto el Sepher Yetzirah- mismo al que no se recomienda entrarle antes de los 40 años pa no hacerse bolas, contiene mi explicación favorita de eso que llamamos Dios y Su relación con nosotros:

Según el Zohar, Dios es algo así como un generador de electricidad de 1 millón de watts.

En contraste, nuestras cabecitas humanas son foquitos (unos de 100 watts, otros de 10 y otros más de serie navideña). Si conectáramos cualquiera de estos foquitos directamente al generador, se harían mermelada (¡Puff!)

De la misma forma -dice la Cábala-, si Dios se nos revelara como Es, nuestros sesos se harían jelly beans (yum!).

De ahí que, en su infinita misericordia, Dios hace el Tzimtzum o encogimiento voluntario de su poder para no fundirnos los sesos (ya con la Reforma Fiscal tenemos)…

El resultado de este encogimiento son -ni Marx ni menos- que la historias de las “religiones organizadas” (esos mitos que a Dios y a mi tanto nos gustan).

Y es que no pudiendo captar la grandeza de Dios (lo que supondría que somos iguales a Él), los hombres inventamos mitos improbables, entretenidos, crueles y divinos  para explicarnos qué es Dios sin que se nos fundan los sesos (aunque  a más de algún pobre fundamentalista hasta esta versión divina de medio watt  le hace corto circuito y le derrite el cerebro, impidiéndole pensar).

La semana que entra:

Un libro bien cocido. Seguimos con los judíos y sus libros para analizar esa obra extraordinaria que desplazó a la Biblia como fundamento de la cultura occidental y le valió a su autor la condena de tres religiones occidentales (más las que se acumulen esta semana): el Tratado Teológico-Político de Baruch de Spinoza.

13 comentarios en “Israel y los libros (I)

  1. ayyy maextra ¡como te extraño! hay que ver lo que hay en esa cabecita tuya…nunca se me habría ocurrido hacer una lista para ver que tenemos Dios y yo en común😀 jajaja
    me encantan tus escritos, y lamento mucho que te vayas de año sabático ¡ya quería regresar a clases! ¿cuándo regresas del sabático???
    un abrazo,
    Ale.

  2. Pido a Dios conserve (Y aumente, si cabe el término) a mi antigua cliente del centro de copiado, su gran capacidad de análisis y su agudo y cáustico sentido del humor.
    Un saludo.

  3. Querida Claudia, como siempre goce con tu escrito. Tu forma de escribir me encanta. Gracias por seguir haciéndolo. Un abrazo.

  4. A ver Claudita, entonces, dime con cual libro empezaría una persona como yo. No quiero que mis 2 neuronas se fundan a la primera!!! Y con eso de que nos abandonas 1 año, pues mejor me voy preparando!!Jaja
    Que padre que hablaras de Baruch Spinoza. Si mal no recuerdo, me encantó cuando lo vimos contigo!!
    Saludos

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