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De este lado del Muro


14976410_10154774462747682_911291265814534370_oDos días después de la elección de Trump subí a Facebook la imagen de mi visa americana cortada en 4 pedazos. La visa había expirado en Septiembre y estuvo sobre mi escritorio a lo largo de dos meses, un silencioso recordatorio de un pendiente que debía atender después de la elección americana.

Después de saber si Donald Trump ganaba o perdía…

Ganó Trump, así que corté la visa, guardé el pasaporte y me prometí a mi misma que no la voy a renovar mientras Donald J. Trump esté en el poder. La reacción feisbukera no se hizo esperar: de los aplausos a las críticas ácidas, a los consejos bien intencionados. Que si era heroico, un berrinche o algo de lo que me voy a arrepentir.

Primero: no es heroico. La visa, como dije, estaba vencida. Así que cortarla y ponerla en mi muro era un acto simbólico, una “notita a mí misma” para esclarecer mis intenciones y, de paso, permitir que dentro de un año, dos, tres, cuatro o los que sean, el Face me recuerde lo que me prometí.

Segundo: no fue un berrinche, sino un acto racional y deliberado. La visa estaba en mi escritorio desde Septiembre esperando el triunfo de la Hillary que no se materializó. Y la razón para no renovarla es muy sencilla: no pienso pagar por el Muro de Trump.

Aunque muchos lo ignoren, una y otra cosa están relacionadas. Contra los optimistas que creen que Trump no va a cumplir sus promesas de campaña yo creo lo contrario: al menos en lo referente a México si lo hará. Y el Muro será su prioridad porque es la forma más tangible, barata y sencilla de demostrar que está cumpliendo lo ofrecido y que no es un político como los demás.

2014-05-07-37229_borderwarsmainoverview_3helvsuegikueqieijvysdazhtncurxrbvj6lwuht2ya6mzmafma_610x343El Muro se va a construir (o terminar, si tomamos en cuenta que ya existe en 30% de la frontera) nos guste o no.

Y eso no debe molestarnos: si mi vecino se siente inseguro, tiene todo el derecho de levantar su muro (como ha hecho México en su frontera con Guatemala, no se nos olvide). Lo que me molesta es que el vecino pretenda que yo se lo pague.

Claro, nuestro gobierno ya dijo que no lo va a pagar (a ver si lo cumple) y las compañías que mandan las remesas de los migrantes tampoco piensan cooperar (como son americanas se pueden amparar contra un acto discriminatorio y exigir que el cobro sea parejo para todos o no se aplique, lo que llevará a una batalla legal). Salirse del TLC, si lo hace, tomará tiempo como el Brexit.

Lo que deja las visas…

En su “Contract with the American Voter”, el documento de lo que Trump ofreció hacer en sus primeros 100 días, en el punto 7 queda claro que “iniciará la construcción del Muro en el entendido pleno que México nos lo va a reembolsar”. Es decir, Trump no va a esperar tener el dinero para construirlo, sino que se lo va a cobrar a lo chino y la inmigración legal -tus y mis visitas a Estados Unidos- serán una parte importante de su política de reembolso.

Uno de los grupos con más poder detrás de la elección de Trump, ALIPAC (Americans for Legal Immigration) hacen de las visas la forma más viable y sencilla de pagar por el Muro sin afectar los bolsillos de los americanos (lo que si haría un impuesto a los productos manufacturados acá):

“Todos los costos de las visas deben incrementarse, pero debemos incrementar el precio sustancialmente a países como México, China y Brasil que contribuyen a la mayoría de los problemas de inmigración ilegal. Si tu País es responsable de los problemas que America tiene con los ilegales, los ciudadanos de tu País deben pagar precios más altos de visas para ayudar a Estados Unidos a construir muros y deportar a tus ciudadanos de regreso”.

500_f_88197979_60lw92wr6lnczb3kxqgpx0gkffb8qqgnY no sólo eso: el Contrato de Trump también llama a endurecer el escrutinio de quienes entren a Estados Unidos o apliquen para una visa. En pocas palabras: si tienes pasaporte mexicano y visa en regla y vas a gastar tus devaluados pesos allá, de todos modos eres persona non grata en la América de Trump…

A eso añádanle que -ante la cloaca de racismo que el señor Trump abrió- hablar español en Estados Unidos te hará susceptible de ser atacado física o verbalmente. No importa si votaste por Trump o no. Si tienes visa o no. Si eres o no ciudadano americano. Lo que los latinos que votaron por Trump ignoran es que los racistas no entienden de sutilezas democráticas…

Lo que me lleva al tercer punto: no me voy a arrepentir.

Si, tengo familia allá que ahora deberé ver en otros lugares del planeta, y si -como todos los mexicanos- echaré de menos el shopping allá. Y también entiendo que la “América de Trump” no es todo Estados Unidos, que más del 50% de los gringos siguen siendo gente decente y abierta.

Pero la triste realidad es que cada peso que gaste allá (o aquí en cadenas y marcas gringas), cada trámite que haga, cada viaje que emprenda, cada Starbuck’s que me tome, fortalece a compañías americanas y contribuye al éxito de la Presidencia de Donald Trump.

90bf4e0d0d74bba616d6c6c796a1d0feAl no ser ciudadana americana, no tuve voz ni voto en su elección. Como ciudadana del mundo se me ofrece la opción de resistir modestamente y como mejor pueda o seguir en mi zona de confort y pretender que “aquí no pasó nada”.

Esa decisión la tenemos todos. En ese lugar entre la dignidad y la comodidad, cada quien decidirá lo que mejor le acomode y le convenga.

Para mí, romper la visa era eso: una “notita a mí misma”, un recordatorio tangible de que en los próximos 4, 8 ó 12 años, en cada decisión personal que involucre intereses americanos, mi voto, mis pesos y mi simpatías se quedarán -en la medida de lo posible- de este lado del Muro.

5 comentarios en “De este lado del Muro

  1. Mis respetos para usted, Claudia, leí su primer articulo y me pareció formidable, claro y contundente.
    Los mexicanos unidos podemos trabajar detrás del muro y conservar l dignidad.
    Muchas gracias

  2. Totalmente de acuerdo mi querida y admirada maestra, tienes una claridad y valor envidiable frente a los hechos que no podemos cambiar pero si tomar sabias decisiones al respecto. Felicidades!!!!!
    Un fuerte abrazo.

  3. La verdad es una interesante reflexión sobre que podemos hacer desde nuestra modesta trinchera. Lo que a mi mas me preocupa es el exacerbamiento de las agresiones xenofóbicas, la posibilidad de cualquiera a ser un racista sin precedentes amparado por la nueva moda, tendencia y “ley “. ¿Cuántos habrán de sufrir por esto? Estoy segura que lo harán tanto los americanos, como cientos de miles de inmigrantes, entre ellos, los mexicanos. Gracias por poner el ejemplo.

    1. Si Carmen, desgraciadamente la tendencia mundial es ir en contra de la tolerancia, de la diversidad y hasta de la “corrección política” que nos hacía respetarnos (o de menos no insultarnos mutuamente). Lo triste es que una cloaca destapa a otra cloaca y entre ambas queda la gente decente. Abrazo triste, triste…

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