El Secreto de la Excelencia

No sé ustedes, pero yo he vivido en el error. Por años me fuí con la finta aristotélica de que lo contrario de la mediocridad era la excelencia. Según Aristóteles somos lo que hacemos repetidamente, de ahí que la excelencia sea un hábito. Suena lógico: si hacemos las cosas con excelencia somos excelentes, si las hacemos con mediocridad somos mediocres. Pero resulta que no: la mediocridad es una forma de hacer las cosas. Es un adjetivo que califica la calidad del esfuerzo que ponemos en juego. La excelencia, en cambio, es el resultado de un largo proceso, es el reflejo … Continúa leyendo El Secreto de la Excelencia