El dios de Gulliver

Allá por 1726 cuando traer reloj de bolsillo comenzaba a ser una moda, cuando los relojes sólo tenían dos manos y no marcaban segundos, ni milisegundos, ni nanosegundos, los habitantes de la Isla de Liliput descubrieron que el dios de Gulliver era un tirano. Aquél gigante que a los Lilliputenses se les antojaba todopoderoso cargaba su peculiar dios en el bolsillo y “jamás hacía nada sin consultarlo”: el dios le ordenaba cuando levantarse, cuando comer, en qué momento trabajar y cuando descansar. El dios de Gulliver era exigente y estaba perpetuamente enojado: apenas consultar su ceñudo rostro de cristal, el … Continúa leyendo El dios de Gulliver

El Secreto de la Excelencia

No sé ustedes, pero yo he vivido en el error. Por años me fuí con la finta aristotélica de que lo contrario de la mediocridad era la excelencia. Según Aristóteles somos lo que hacemos repetidamente, de ahí que la excelencia sea un hábito. Suena lógico: si hacemos las cosas con excelencia somos excelentes, si las hacemos con mediocridad somos mediocres. Pero resulta que no: la mediocridad es una forma de hacer las cosas. Es un adjetivo que califica la calidad del esfuerzo que ponemos en juego. La excelencia, en cambio, es el resultado de un largo proceso, es el reflejo … Continúa leyendo El Secreto de la Excelencia